Hoy quiero contarles sobre uno de los saltos más retadores que he dado en mi carrera como Product Designer.
Vengo del mundo B2C — diseñando apps para consumidores, donde si algo no se entiende en segundos, el usuario simplemente se va.
Hace un año llegué a una empresa B2B de supply chain. Y la verdad... fue un choque de realidad. 😅
Forecast, rankings de inventario, colaboración entre áreas, órdenes de compra, miles de SKUs. Un vocabulario completamente nuevo, en una industria que nunca había tocado.
Y lo más difícil no fue aprender los términos — fue darme cuenta de que en enterprise las reglas cambian completamente.
Aquí no diseñas para alguien que explora o se entretiene. Diseñas una herramienta que alguien usa para hacer su trabajo todos los días. Si es confusa, lenta o difícil de interpretar — le estás arruinando el día a alguien real.
Mi mayor reto fue rediseñar un módulo completo mientras todavía estaba aprendiendo el negocio. Entender cómo cada usuario interpretaba sus datos, qué querían resolver primero, cómo se conectaban todas las funciones entre sí.
Eso me enseñó algo que no esperaba:
En enterprise, el reto es entender tan bien el negocio y al usuario, que el diseño simplemente les haga la vida más fácil. Que casi no se note que solo funcione.
Todavía sigo aprendiendo supply chain, la verdad. Pero ya no le tengo miedo a la complejidad.
